Skip to main content

Crónica 05

Visita a los presos de la cárcel “La Picota”, Bogotá

|  octubre 31 de 2023  | Por: Fr. Brayan Álvarez Contreras, O.P. | 

El día 26 de julio del presente año, los Frailes estudiantes bajo la dirección de la pastoral: Sobre Pieles Vivas, realizó una visita pastoral a la cárcel “La Picota”, la cual es un centro penitenciario localizado al sur oriente de la ciudad de Bogotá, fundada en: “1935 durante el Gobierno del Presidente Alfonso López Pumarejo”, (INPEC) actualmente es uno de los centros penitenciarios más célebres de Colombia, dado que, en sus últimos sesenta años ha sido el lugar de reclusión de narcotraficantes, guerrilleros, paramilitares, asesinos y delincuentes de alto cuidado.

Con el objetivo de predicar la buena nueva de Jesucristo, los frailes estudiantes además de llevar un mensaje de esperanza y de misericordia, con las ayudas que reciben en la pastoral: sobre pieles vivas, entregaron a un gran número de presos, utensilios de aseo personal. 

Leer más

La experiencia fue realmente un reto, la cárcel es un lugar que pocas veces se asiste pastoralmente, por lo cual, el hecho de entrar a este campo implicaba encontrarse con realidades muy fuertes, historias desgarradoras y personas hundidas en la desesperanza, el odio, el resentimiento y la soledad. Fue un encontrarse con falta de amor, pero también con corazones duros, que, por la cruda realidad de su historia, se resistía a creer en el amor de Dios. No era un terreno fácil para dejar la semilla de la buena nueva, cuando por su memoria y por su cuerpo resaltan las cicatrices de muertes, violaciones, robos, injusticias, venganza, miedo y olvido. 

En efecto, ante esa dolorosa realidad, los frailes hicieron algunas actividades cortas de oración y alabanza para ir poco a poco congregándolos entorno al mensaje de Dios, ante las dinámicas realizadas, se pudo notar el interés de muchos, pero también el respeto de aquellos que no compartían o se negaban a aceptar el mensaje. Seguidamente, tuvieron un espacio donde los frailes hablaban de manera más personal con los presos, con el objetivo de escucharlos principalmente, pues muchos de ellos necesitaban desahogarse, necesitaban ser escuchados. En medio de esas conversaciones, los frailes pudieron notar la sed de Dios que hay en estas personas, que, a pesar de reconocer sus errores, confían en la misericordia y el perdón de Dios. Finalmente, los guardias les ayudaron a los frailes con la organización de los presos para la entrega de los utensilios de aseo personal, ese momento fue muy interesante al ver con cuánta gratitud, aprecio y valor recibían lo mucho o poco que se les entregaba. 

En suma, esta experiencia pastoral tocó las fibras más íntimas de los frailes estudiantes, recordándoles el celo apostólico al ver tanta sed de Dios en estos hombres, fue un ejercicio pastoral que permitió una predicación bilateral, los frailes no solo dejaron un mensaje de esperanza, amor y misericordia a los presos, sino también los privados de la libertad les enseñaron a valorar la libertad, la familia, la salud y otras muchas bendiciones que Dios les regala, además, fue una experiencia gratificante donde se pudo tomar conciencia de la oración por el diálogo, la paz, el perdón y la reconciliación.


Reflexión Teológica

Hacia una moral de actitudes:
Una reflexión sobre la cárcel

|  Por: Fr. Daniel Sisa Niño, O.P.  |

El concepto de prisión tiene sus raíces en la antigua Grecia y Roma, donde se detenían a individuos que representaban una amenaza para el bien común. Los romanos perfeccionaron un sistema penitenciario más estructurado, utilizando la cárcel para retener a personas acusadas de crímenes antes de su juicio. Es importante destacar que el sistema carcelario ha evolucionado a lo largo de la historia y varía significativamente entre países en la actualidad. Sin embargo, es necesario preguntarse sobre aquella idea de Justicia que como cristianos creemos. Es decir, ¿una persona que ha cometido crímenes, delitos, atentados contra el bien común, merece tal trato? ¿Cuál es la relación del cristianismo con este tipo de pecado que va más allá del confesionario? Acaso ¿la cárcel para la mayoría de cristianos solo está para dejar de ver lo indefendible? ¿Todo acto es digno de ser retribuido?

Estos interrogantes nos llevan a reflexionar sobre la moral cristiana, no con el objetivo de justificar la barbarie, sino para examinar el ethos cristiano. Según Michel Foucault (2002), la cárcel funciona como un mecanismo de control para aquellos cuerpos que se consideran indeseables en la sociedad, aquellos que desafían la normatividad social. Sin embargo, para Foucault, la cárcel también representa la intersección de destinos desafortunados y la ley, siendo un lugar donde se encuentra una verdad que es tanto existencial como jurídica. Esta dualidad de la verdad debe ser considerada tanto en términos de políticas públicas como en términos morales.

Leer más

Históricamente, la prisión se ha concebido como un lugar de resocialización. Sin embargo, en el contexto colombiano y quizás en muchos otros lugares, la cárcel a menudo se convierte en un foco de ilegalidad, fomentando la delincuencia y exponiendo las fallas del sistema judicial. No obstante, el enfoque central de esta reflexión teológica no es la reforma del sistema penitenciario, sino más bien el aspecto moral que rodea la experiencia carcelaria. En este entorno, las cuestiones sobre el propósito de la vida humana adquieren una profunda resonancia. En este lugar la pregunta por el sentido de la existencia humana resuena con mucha profundidad, y esto es a la vez trágico pero lleno de posibilidades: es trágico porque la esperanza de la fe se revela en su apariencia de impotencia; es decir, aquellos que asumen la fe como su última y más recóndita esperanza aceptando sin más su destino, pero por otro lado están quienes con un optimismo ciego visitan la cárcel, llevando una dosis de fe en reemplazo de la dosis de marihuana. En la cárcel la vida humana se hace trágica, dramática, llena de sufrimientos y necesita de ciertas ficciones para al menos soportarla, y una de ellas es la opción macabra de endulzar la Cruz de Cristo, no porque en ella no ocurriese la redención, sino porque endulzando el dolor de Jesús, se puede endulzar y condenar al dolor a muchas personas. La Cruz de Cristo no puede convertirse en el modo que tiene el cristianismo para condenar a la gente al eterno valle de lágrimas, por una esperanza futura.

La Cruz es el lugar donde muere el Dios de la metafísica y el Dios de una moral dualista. En la Cruz y en la resurrección de Cristo, podemos vislumbrar la solidaridad de Dios con el sufrimiento del mundo. En el contexto carcelario, este sufrimiento clama por liberación. El Dios del cristianismo es un Dios que puede experimentar el sufrimiento, que muestra compasión y acompaña a quienes sufren, en lugar de un Dios que condena a sufrir para alcanzar la redención. Jesús llegó a la historia para redimirla de una vez por todas, como el amor de Dios (1 Juan 4:7,9), y esta es la verdad que los cristianos deben testimoniar. Más allá de juzgar lo bueno y lo malo, lo que importa es la caridad cristiana, que brinda apoyo y lucha por superar el dolor.

En prisión, las rejas gritan libertad. En medio de una profunda soledad y miseria humana, la predicación de los apóstoles cobra sentido, ya que llevar esperanza, como lo mencionaba Benedicto XVI, en Spe Salvi, es una manifestación de la fe en la redención del presente, capaz de transformar la realidad. Como cristianos que seguimos el carisma de Santo Domingo, es esencial reemplazar la moral basada en actos, que juzga el bien y el mal y condena al prójimo, con una moral de actitudes, donde la caridad y la verdad que emana de la historia y del proceso del otro, sean los principios fundamentales de toda predicación.

Bibliografía. 
Foucault, Michell. (2002) Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores. Argentina. 
Benedicto XVI. (2007) Spe Salvi. Carta enciclica. Recuperada en: https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/encyclicals/documents/hf_ben-xvi_enc_20071130_spe-salvi.html
Thiede, Werner. (2008) El sentido del Crucificado. Una teodicea trinitaria. Ediciones Sigueme. Salamanca.

Te invitamos a conocer "Sobre Pieles Vivas" haciendo "clic aqui"