La primera evangelización en las Antillas es testimonio de este esfuerzo dominicano por llevar y encontrar verdad en el rostro de Dios que se encarna en la historia. Fray Pedro de Córdoba, OP. llega a la llamada La Española en 1510 con dos objetivos claros: el primero fue la protección de los indígenas respecto de la esclavitud, de cara a los abusos del sistema de encomienda. Aquí se ejerce una reducción del indio, es decir, la civilización a la manera española o portuguesa. Aplicándose el principio de descubrir los elementos positivos de las comunidades indígenas que pudieran emparentar bien con el sistema cultural europeo, al mismo tiempo, condescender el esquema social europeo para comprender las novedades del esquema indígena que se podían adaptar, en orden a una convivencia pacífica y civilizada.
Y, en segundo lugar, una predicación abierta a través de los "Sermones" como género literario y, al mismo tiempo, una acción de carácter socio-cultural con la predicación. Los sermones se predicaban, generalmente por quienes tenían la capacidad y el nombramiento-delegación de ser predicador. En otras palabras, la predicación se encomendaba a personas verdaderamente probadas, los cuales escribían los sermones copiando modelos europeos, de otros sermones ya predicados en América, ya que era necesario conservar la fluidez para la comprensión, por una parte, y la pureza de la doctrina, por otra. Así pues, en el célebre sermón de Fray Antonio de Montesinos, OP. En el IV domingo de Adviento del año 1511. Este sermón sería uno de los hitos de la llamada teología profética de la primera hora (no es el único ejemplo de la predicación en contra de los abusos de la encomienda en América). Es importante y famoso por su estructura, por la mentalidad de los frailes y porque fue uno de los primeros en que se tocó la relación entre España, los amerindios y los derechos de la Corona sobre los indios. El sermón de Montesinos abre una perspectiva antropológica para la evangelización que pocas veces la historiografía en política o en sociología afirman. Sí hubo guerra y conflictos armados, pero interesa aquí afirmar que hubo una postura antropológica en contra de esa acción abusiva de los españoles y portugueses para con los indios.
Nos damos cuenta de que los evangelizadores dominicos optan por una teología que se dirige hacia lo práctico y lo social en la antropología teológica, dejando las perspectivas y los métodos escolásticos que estaban en auge en ese momento. Esto verá la luz, unos tres siglos después, en una teología política que apoyará la emancipación americana. Una verdadera teología de la liberación es pues incendiar al mundo con la fuerza de la verdad, una verdad que se encarna, en el necesitado, en los pobres y privilegiados de Dios. Así pues, este proyecto busca ser una comunidad itinerante que lleve esperanza a todas las formas de pobreza del ahora. Pues, así como a Domingo el encuentro vital con el Resucitado lo obligó a recorrer caminos nuevos, de igual modo, a la comunidad del Estudiantado dominicano de Colombia la ha llevado a tocar las puertas de corazones generosos que se arriesguen por una nueva antropología, por una aventura descrita en sueños, ilusiones y modos creativos que construyen y reconstruyen los senderos del Reino de Dios.
Bibliografía
Borges, Pedro. (1992) Historia de la Iglesia en Hispanoamérica y Filipinas, I. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. Parte II.
Martínez, Felicísimo. (1995) Espiritualidad Dominicana. Ensayos sobre el carisma y la misión de la Orden de Predicadores. Madrid. EDIBESA
Vicaire. H. (2003) Historia de Santo Domingo. España. EDIBESA.