En el Nuevo Testamento Jesús se muestra como el camino, la verdad y la vida, este nuevo camino es el más seguro de todos. Por eso, no se debe temer, porque el caminante iría prácticamente sobre Jesús, caminaría sobre su vida. El camino que muestra Jesucristo, lo han recorrido grandes personajes de la historia y grandes santos. Ahora bien, Jesús es quien hace la invitación a caminar, tal como lo hizo con sus discípulos, y es la persona quien debe tomar la iniciativa de seguir el camino que es el Reino de Dios que se ha dado mediado por la palabra. Pero aceptar la propuesta de Jesús implica empezar una nueva vida, volver a nacer. Igualmente, se debe distinguir al caminante, al individuo, del resto del grupo, porque es el sujeto quien toma la decisión de cambiar luego del llamado de Jesús. Pero ese cambio generalmente se produce dentro de una comunidad que ayuda y se direcciona hacía un mismo destino.
Parecería complicado iniciar el recorrido de un camino en el que se pide dejar muchas pertenecías que dan seguridad, pero se sabe por experiencia que es mejor viajar ligero de equipaje. Además, si el hombre acepta a Jesús Él lo acompaña y le enseña continuamente con su testimonio, con sus palabras y con sus acciones tal como lo muestran los evangelios. Es necesario ser discípulo para aprender a vivir las enseñanzas del Maestro y así según Bartunek “If Christ was a sign of contradiction in a self-centered world, authentic Christians be too” (2007, p. 258) y no es ser un signo de contradicción porque sí, sino, atendiendo al espíritu de la enseñanza del Maestro que clamó justicia y dio dignidad a los pobres y a los excluidos de la sociedad, enseñando a ser prójimo.
Finalmente, es importante la formación cristina porque se aprende de la sabiduría del Maestro para después trasmitirla. En consecuencia, las acciones en el diario vivir de los que siguen a Jesús deben estar permeadas por su luz, así cumplen la voluntad de Dios. En la perícopa de Zaqueo (Lc 19 1-10) se dice: hoy a llegado la salvación a esta casa, en ese contexto casa quiere decir a los suyos, su familia. Para que esa luz llegara a su casa necesitaron de alguien, Zaqueo, que eligió el camino de Jesús, por eso hubo cambio en sus obras después que se formó en la escuela del evangelio. Cuando te dejas iluminar por la luz de Jesús puedes iluminar el camino de otros, por eso, el mensaje de Jesús debe ser extendido por muchos lugares para que haya luz en el mundo entero.
Bibliografía
Bartunek, J (2007) The Better Part. Circle Press.
Biblia De Jerusalén (1a. Ed.). Madrid: Desclee De Brouwer. Biblia De Jerusalén.