El primer encuentro de discernimiento vocacional de este año tuvo lugar en el convento de Santo Domingo de la ciudad de Bogotá y contamos con la gran bendición de vivirlo durante la Semana Mayor, desde el Miércoles Santo hasta el Domingo de Resurrección.
Desde el primer momento inició para cada uno de nosotros, un diálogo íntimo y constante con Dios en el que con sinceridad abrimos nuestros corazones para que, iluminados por la gracia, diéramos respuesta a las preguntas e inquietudes que traíamos con nosotros.
A lo largo del encuentro, acompañamos a Jesús en el misterio de su pasión. Nos sentamos a compartir la mesa con Él, lavó nuestros pies, cargamos su cruz y aguardamos fervorosamente su resurrección. Cada momento estuvo impregnado del amor fraterno de la comunidad. Cada tarea, cada actividad, cada comida que compartíamos juntos, tenía la alegría de sabernos hermanos en Cristo. Un sentimiento que se solidificó a lo largo del encuentro. Además, participamos con gozo en todas las celebraciones litúrgicas de la Semana Mayor, lo que inflamaba más nuestros corazones en el amor a Dios y a nuestros hermanos.
Gracias a la generosidad con la que fuimos recibidos durante este tiempo, se cimentaron en nuestra espiritualidad los pilares de la vida en comunidad, la oración, la liturgia y la predicación. Hemos dado el primer paso en este camino de discernimiento vocacional, con la certeza de que Dios conducirá nuestras acciones a buen término.