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La Fraternidad Sacerdotal de Santo Domingo celebra su encuentro anual en Bogotá

| julio 08 de 2026  |

Del 22 al 27 de junio de 2026, sacerdotes y diáconos de Colombia, Aruba y El Salvador compartieron cinco días de retiro y formación al ritmo de vida conventual dominicano.

Fr. Miguel Canedo, O.P. fue el encargado de abrir este espacio presentando la historia y estructura de la Familia Dominicana, mostrando cómo desde el siglo XIII la Orden integró al carisma de la predicación a frailes, monjas, laicos y sacerdotes. Distinguió sus organismos según el vínculo con la Orden, así como su trabajo en comunión. Fr. Iván Garzón luego, O.P. dio el tono al ethos espiritual del encuentro. Apoyándose en Byung-Chul Han y su libro Las no cosas, mostró que en una cultura que perdió el peso de lo concreto, los sacramentos son el lugar donde Dios actúa y salva. Reflexionó sobre la esperanza pericorética y la contemplación como núcleo del carisma: contemplata aliis tradere. Asimismo, desarrollo un taller dialogado sobre lo que el encuentro en general deja a los miembros de la fraternidad.

Fr. Nelson Medina, O.P. abordó la relación entre salud mental y salud espiritual en dos sesiones. En su primera intervención ofreció un diagnóstico de como en general se encuentran estos ambitos dentro de la vida de los ministros ordenados, como comprenderlos y distinguirlos. En una segunda intervención propuso caminos concretos para trabajar como por ejemplo las rutinas sanas, la oración estructurada y el concepto de la segunda inocencia de Paul Ricoeur como fundamento de toda renovación.

Luego tuvimos el aporte de dos miembros de la Fraternidad. El padre Ricardo Prieto, de la diócesis de Engativá, exploró la convergencia entre espiritualidad dominicana y diocesana. Desde sus fundamentos bíblicos mostró que la Orden nació en cuna diocesana y que dominicos y sacerdotes seculares buscan, por caminos distintos, el mismo fin: predicar la verdad con coherencia de vida y conducir las almas a Dios. El Padre Juan Carlos Cuéllar, de la arquidiócesis de San Salvador, meditó a la luz de la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV sobre la humanidad que estamos construyendo y propuso cinco desafíos espirituales a los que hay que hacer frente: custodiar la humanidad, recuperar la libertad interior frente a la dispersión digital, desarmar las palabras, aprender a perdonar y edificar el ministerio desde la Eucaristía con una perspectiva de esperanza.

También contamos con el acompañamiento de fr. Franklin Buitrago, O.P., Prior Provincial, el cual presentó el estado de la Orden a partir del Capítulo General de Cracovia. Identificó cuatro escenarios de misión —no creyentes, quienes profundizan su fe, los alejados de la Iglesia y los jóvenes— e invitó a la Fraternidad a asumir con sentido profético la vocación de predicadores en los contextos diocesanos.

Quedó el compromiso de la creación de un taller de formación para catequistas que la Fraternidad dirigirá a través de Academia Dominicana.  También se realizó una visita a la Universidad Santo Tomás y a la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá para conocer el trabajo de la Orden en Colombia.

La Eucaristía de Admisión al noviciado del Padre Miguel Ángel Campos y el Padre Hugo Mario Nossa; y la profesión de diácono Permanente Gustavo Soler clausuraron este encuentro.

Fueron cinco días de vida fraterna que dejaron una experiencia renovada del sacerdocio y el diaconado en comunión con el carisma de Santo Domingo. La Fraternidad regresó con una identidad arraigada y un horizonte misionero renovado. En una Iglesia que necesita predicadores que hablen desde lo contemplado, este espacio supone un modo en el cual el carisma de la Orden se fortalece y se lleva a los diversos lugares donde se vive la misión en el día a día.


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