En un tiempo donde abundan las respuestas rápidas y las decisiones arbitrarias, detenerse a pensar la fe se vuelve un ejercicio profundamente necesario. Por eso, los talleres de formación La cuestión disputada, creados por Academia Dominicana, no son simplemente espacios académicos: son una invitación a entrar en diálogo, a hacerse preguntas y a redescubrir la riqueza de la tradición de la Iglesia Católica a la luz de los desafíos actuales. Inspirados en el método de Santo Tomás de Aquino, estos encuentros proponen algo más que escuchar: proponen participar. Aquí, la fe no se repite mecánicamente; se examina, se confronta, se comprende y, sobre todo, se encarna.
Este primer semestre del año 2026, el tercer ciclo de talleres denominado —“El ‘Sí’ que transformó el mundo”— propone cuatro encuentros formativos para el estudio, la reflexión y la actualización teológica sobre la Santísima Virgen María dentro de la vida y misión de la Iglesia, a propósito de nota doctrinal sobre algunos títulos marianos referidos a la cooperación de María en la obra de la salvación ‘Mater Populi fidelis’ del Dicasterio para la doctrina de la fe.
En los dos encuentros ya realizados, los participantes profundizaron en el papel de María en la historia de la salvación, su lugar en la fe de la Iglesia y su relevancia para el creyente de hoy. Quienes no han participado aún están a tiempo de sumarse a los últimos talleres que buscan redescubrir la grandeza del “fiat” de María —su respuesta confiada a Dios— como modelo de fe, obediencia y disponibilidad para todos los cristianos.
Cada encuentro ofrece una actualización pastoral y doctrinal, ayudando a los participantes a renovar su amor a María y a descubrir cómo su “sí” sigue inspirando la misión cristiana en el mundo actual. Todo ello en diálogo con documentos recientes del Magisterio de la Iglesia.
Cada taller es autónomo, y se pueden consultar las lecturas y presentaciones de los talleres en el siguiente enlace: https://academiaopcolombia.org/talleres/taller-maria/
La invitación está abierta: formarse, participar y, sobre todo, dejar que lo aprendido no se quede en un espacio cerrado, sino que pueda ser llevado a otros espacios: comunidades, grupos de formación y conversaciones cotidianas donde la fe también necesita ser pensada, compartida y anunciada.