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Por el Ministerio de la Predicación San Luis Bertrán

|  octubre 09 de 2023  | HOMILÍA DE FR. ALDEMAR VALENCIA, O.P. | 

A ejemplo de Santo Domingo que ansiaba vehementemente la salvación de los hombres y de los pueblos, sepan los frailes que han sido enviados a todos los hombres, grupos y pueblos, a los creyentes y a los no creyentes y sobre todo a los pobres, paras que así dirijan su atención a la evangelización y extensión de la Iglesia entre los gentiles y a iluminar y confirmar la fe del pueblo cristiano. LCO 98.

Esta sigue siendo la misión específica de la Orden en una Iglesia necesitada ella misma de evangelización y en un mundo lleno de oportunidades pero también poblado de sinsentido y de sufrimientos.

Ya lo decía Damián Byrne en su carta Juntos en misión: la predicación es la prioridad de las prioridades y que el predicar hoy incluye las cuatro prioridades: teología, evangelización, justicia y comunicaciones.

El mismo Pablo VI en la encíclica: evangelii nuntianti: la predicación con el testimonio, por medio de la palabra y la comunicación individual del evangelio de persona a persona, está describiendo el programa de Domingo. Evangelizar constituye la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar para predicar y enseñar, ser canal del don de la gracia, reconciliar a los pecadores con Dios, perpetuar el sacrificio de Cristo en la santa misa, memorial de su muerte y resurrección. E.N. 14.

La vida dominicana está marcada por la predicación integral del evangelio y eso lo entendió el Santo que hoy nos congrega Luis Bertrán, religioso de profunda oración y de suma austeridad consigo mismo, no estaba humanamente preparado para misionar entre indios, a su precaria salud se unía su absoluta ignorancia de los idiomas y dialectos que hablaban las tribus caribes pues solo sabía hablar castellano, Valenciano y latín. Jamás se había alimentado de maíz, yuca, carne de animales monteses o de pescado casi crudo, como los comían los indígenas, jamás habla dormido en hamaca colgada de los árboles, ni se había visto solo, fuera de su celda conventual. Nada de esto le molestaba, pues fiel siervo de Dios, sabría adaptarse a todo, oraría en medio de la selva lo mismo que en el templo o capillas pozas. De muebles le servían algunos troncos de madera, y de lecho un cañizo sin estera, de almohadas, frazadas no tenía necesidad. Cocina, comedor, despensa y fogón, no había porque Luis se alimentaba con lo poco que le daban, pues la mayor parte del día casi todos se ausentaban a cultivar y pescar, si los indios al partir le dejaban algunas provisiones él las distribuía entre los ancianos y los niños, que permanecían en el pueblo, por la tarde o noche los instruía en las verdades de la fe, los desengañaba de los errores paganos y los iba preparando para recibir el bautismo. Jamás olvido Luis el prodigio de la gracia divina y lo predicó con frecuencia para animar a los paganos a solicitar el bautismo que les abría las puertas de la gloria. Sus correrías desde Tubará a los demás pueblos y el don de lenguas que el Señor le concedió, le ganaron el aprecio, confianza y respeto de las tribus circunvecinas que acudían a visitarlo y escuchar sus enseñanzas. He aquí nuestro patrono, el gran misionero, predicador, formador, conventual de Cartagena, apóstol de Santa Marta, para terminar en la tierra que lo vio nacer. Valencia.

Tenía apenas 52 años, pero se le veía envejecido, le faltaba la vista y el oído, flaco y descolorido, se retiró en su celda bajo el cuidado de un hermano que le atendía como enfermero. Apenas sentía alguna mejoría salía a predicar, pero en 1580 debió suspender este apostolado pues las enfermedades lo rindieron. El viernes 6 de octubre Luis pregunto: que día era y cuando se enteró que era viernes, exclamó "bendito sea Dios que solo me quedan cuatro días", pero hágase la voluntad de nuestro Señor. Al día siguiente, preguntó al superior: ¿no veis a la reina de los cielos, dulzura y esperanza nuestra? ¿Cómo merezco yo esta visita? La Virgen venia al encuentro de su gran devoto, niño en su casa, joven en el noviciado, sacerdote en el convento, navegante en el mar siempre le había acompañado el rosario que llevaba pendiente de su cuello. Desde ese momento cesaron todas sus angustias y el 8 de octubre, que era Domingo afirmó con satisfacción: hoy es mi pascua murió el 9 octubre a las diez de la mañana.

La predicación no es sólo una función, una tarea, una misión. Para la Familia Dominicana la predicación es una forma de vida, un estilo de vida, es la vita vere apostolica, la verdadera vida apostólica, que Domingo quiso para sí y para sus seguidores.

 

  • ADELANTE DEVOTOS CREYENTES, IMITANDO AL GLORIOSO SAN LUIS, CONTIENUEMOS SU ACCION SALVADORA EN UN MUNDO QUE ANHELA VIVIR.
  • CON EL ARMA DEL SANTO ROSARIO, CONQUISTO NUESTRO AMOR A MARIA, REALIZÓ PORTENTOSOS PRODIGIOS, EN SUS VIAJES DE SANTA MISION, AMEN.

 

Promotoría de formación permanente
Feliz celebración de nuestro Santo Patrono Luis Bertrán
Bogotá, octubre 9 de 2023


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