Homilía 2 de mayo de 2021

|  mayo 02 de 2021  | 

Estimados…

Este evangelio empieza con cierta certidumbre, dice Jesús “al sarmiento que no da fruto, lo cortan, lo arrancan, lo echan para el fuego” algo naturalmente lógico, pero añade “al que da fruto lo podan para que dé mas fruto”. Sabemos que así funciona con las plantas, cuando vemos en nuestros campos las grandes extensiones de las cepas en épocas productivas. Pero, luego vemos cómo en enero y febrero se empieza la poda de las plantas que han dado fruto. El objetivo de la poda es ofrecer más fruto y de mejor calidad. Si le preguntáramos al sarmiento, ¿qué sientes? Diría que le duele, porque la  poda duele, a nosotros nos pasa igual.

Entonces, estamos en una situación en la que te arrancan de raíz o te podan, pero siempre te duele, unas veces te duele porque se ha acabado, como pasará al final de nuestra vida y otras veces te duele, porque has sido bueno, porque has dado fruto ¿Por qué tiene que suceder esto? Fijémonos en las plantas, debido al desarrollo agrícola, los campos están más cuidados. Pero, seguramente aún se verá un atraso en determinados sitios. Esas cepas cuando no han sido podadas al año, dos años o en tres años, se vuelven silvestres, que en vez de dar buenos racimos de uvas, dan unos racimos pobres con uvas acidas. Es decir, si no se hiciera poda, la sepa buena que dio uvas en excelentes condiciones, se hubiera echado a perder y la posibilidad de tener  vino en abundancia sería mínima. Por lo tanto, la poda es recomendada, preferible y necesaria, porque ¿quién no se decide por la  poda, en vez de escoger un corte de raíz?

Esta es una lección que el Señor da y que las personas de su entorno entendían perfectamente, porque muchos de ellos eran campesinos y aunque no lo fueran, sabían lo que era el cultivo del campo y el cultivo de la uva, una planta típica del mediterráneo. ¿Para nosotros como Cristianos en qué nos sirve esto? estamos dando fruto que quizá no es perfecto, como pasa con la viña, pero lo más importante es ofrecer de ese fruto del que Dios se hace dueño a quienes lo necesiten. Si te tienen que podar no te preocupes, es por tu bien, para que des mas fruto y para que no te vuelvas una viña inservible, una cepa salvaje. las pruebas de la vida, las dificultades, las cosas que nos hacen sufrir puede tener un aspecto positivo, pueden servir para purificarnos, para hacernos mejores, para reconocer nuestras faltas y para evitar la tan sufrida soberbia.

Que terrible es ir por la vida de éxito en éxito, que peligroso es y qué difícil debe ser no llenarse de soberbia, no creerse el dueño del mundo y peor aún, no sentirnos necesitados de Dios. Por eso Jesús insiste: “Estad unidos a mí y no os preocupéis” Debemos confiar en Él y sin preocupación alguna, porque  el momento de la poda se avecina, eso sí, no se angustien porque el objetivo en este caso es verdaderamente importante, ya que nos dispone hacia un fruto en abundancia que solo se pude recibir gracias al Padre, gracias al campesino.

Dios permite la herida, como el campesino hace la poda. Pero, la particularidad en Jesús es que siempre cura la herida, siempre la sana, no te va a dejar solo y no te va a abandonar. Si existiera la posibilidad de escoger, fácilmente nos iríamos corriendo; no quiero que me poden, no quiero sufrir, no quiero problemas, quiero vivir bien ¿Por qué tengo que tener una enfermedad? ¿por qué un disgusto? ¿por qué este miedo? No quiero líos, problemas, quiero huir. Sin embargo, el campesino poda la planta con amor, tan solo por su bien. Quédate tranquilo y déjate cuidar. “Alma mía recobra tu calma, que el señor fue bueno contigo”.

Hermanos, basta que confiemos en Dios, que digamos en cada momento: Señor, hay veces en que te entiendo, hay veces en que no te comprendo, pero, señor yo confío en ti y sé que esta poda que ya está o que veo venir, es obra de tu divina voluntad. Dame la fuerza señor, únicamente te pido eso, dame la fuerza para resistir la poda, para seguir dando fruto y un fruto en abundancia.


Fray Alejo Parra Arenas, O.P.

  • Primer año de Filosofía.
  • Cursa segundo semestre de Licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Santo Tomás.

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