Desde la implementación de los “Acuerdos de Paz”, hace casi 2 años, han sido asesinados en Colombia 217 líderes sociales en su lucha por la defensa de los derechos humanos. Norte de Santander, Cauca, Nariño, Antioquia, Valle y Chocó son algunos de los departamentos Colombianos que han registrado más homicidios de líderes, según cifras del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). Una vez la ex-guerrilla de las FARC se retiró de los territorios dominados, el gobierno nacional no se apropió de los mismos y con ello permitió que otros actores bélicos, como los paramilitares y las guerrillas del ELN y EPL invadieran esos predios para controlar los campamentos y rutas de la droga. Ese movimiento fue a la fuerza, pasando por encima de muchas vidas y de quienes las defiendan. Todos esos líderes sociales han perdido la vida defendiendo a sus pueblos. Mártires silentes.
Santa Catalina de Siena también fue una líder social. Esta italiana del siglo XIV, consagrada a Dios con hábito dominicano (Orden de Predicadores), luchó por la consecución de la paz entre la Iglesia Católica y la República Italiana. Cuando el Papa Gregorio XI vivía en Aviñón (Francia) y se encontraba peleando con los Florentinos (Italia), ella viajó como ‘embajadora del pueblo’ Italiano a territorio francés, sin armas, sin miedos, solo con su misión de servir a Dios en medio de los conflictos de los hombres y así convenció al Papa para que volviera a Roma y fijara allí su sede pontificia, reconciliándose así unos con otros.
Tanto en Francia como en Italia en lugar de agradecerle esa intercesión obrada, le pagaron mal, la trataron como una vulgar bruja que había encantado al Papa Gregorio XI con sus artimañas para llevarlo a Roma. Martirizaron su dignidad y hasta la corretearon para matarle, pero ella no sucumbió, esos estigmas antes bien la fortalecieron y le hicieron encarnar aquella Bienaventuranza que dice: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt 5, 10).
Encomendemos a la intercesión de esta Santa dominica a todos los líderes sociales colombianos, pero sobretodo encomendémonos a nosotros mismos a esta patrona de aquellos que trabajan por la justicia, de quienes gastan sus vidas por ‘defender’ la paz desde una actitud crítica y creativa para que quienes profesamos un credo cristiano, podamos seguir verdaderamente los pasos de Jesús y sus santos en la construcción del Reino de Dios desde una lucha no violenta.