Celebración de la Semana Mayor 
en las distintas entidades de la Provincia

|  abril 17 de 2022  | Por: Fr. Carlos Arturo Ortiz Vargas, O.P. | 

Las imágenes fotográficas que nos han llegado de las celebraciones de la Semana Santa hablan por sí solas y cualquier descripción, que se haga sobre lo que ven nuestros ojos, se queda corta ante lo vivido por los fieles este año. Han pasado dos años desde que se inició la pandemia y tres años de ausencia de los fieles desde la última Semana Santa de 2019; era de esperar este encuentro multitudinario en las asambleas litúrgicas de nuestros centros de evangelización pastoral, tal y como nos informan los once párrocos y los responsables de los templos como Santo Domingo en Bogotá, Cristo Rey en Bucaramanga, el Monasterio de Santo Ecce−Homo en Sutamarchán y la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá.

El Inicio. En muchos lugares de la Provincia se inició la Semana Mayor con la procesión de la Virgen de los Dolores el viernes 8 de abril de 2022, pero del 10 al 17 abril de 2022, se dio inicio a las celebraciones litúrgico pastorales propias de la Semana Santa, entremezcladas con las distintas manifestaciones de la religiosidad popular de nuestro pueblo y la profesión de su fe para celebrar la Pascua 2022. Resalto en primer lugar el Domingo de Ramos en la Pasión del Señor y su alegría desbordante en la Parroquia de San Luis Bertrán de Barranquilla, ya que, sin dudas, este es uno de los lugares donde los feligreses se desbordan por las calles con ramos y cantos alusivos a la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén, pero sobre todo a la vida parroquial de esta parte de Colombia. Señalo también el respeto por la liturgia sobria y solemne que se realizó en el Convento de Santo Domingo de Bogotá, ajustada a las rubricas del Concilio y con una predicación apropiada para los residentes de esta región oriental de los cerros de Bogotá. Asimismo, es importante acentuar el trabajo creativo que se llevó en las veredas, de las parroquias de Santa María Virgen de Campo Dos, Villa de Leyva y la Renovación en Chiquinquirá.

En los días santos, lunes a miércoles, el cuidado por el sacramento de la reconciliación se hizo palpable, fuera de lo común, en comparación a otros años. En el Santuario Mariano de Chiquinquirá, más de doce frailes atendieron a los peregrinos desde horas tempranas del día hasta caer la tarde, una oleada de penitentes llenó sin parar la Capilla de la Reconciliación; a su vez  la Basílica se vio engalanada con la proyección de varias películas y conciertos de música religiosa. Es de resaltar igualmente el concierto dado el día martes santo por orquestas juveniles y la orquesta filarmónica de Bogotá en el templo del convento de Santo Domingo en Bogotá.

Se destaca del día miércoles, la procesión del prendimiento que se realiza en la noche, especialmente en la Parroquia de San Martín de Porres de Cúcuta, todo un acontecimiento popular, donde los fieles con luces en sus manos y en silencio total acompañaron a Jesús Nazareno por las calles de esta jurisdicción. Esto, sin olvidar que, en la Basílica de Chiquinquirá se tiene también esta tradición, con una procesión, solemne y lenta, por las calles de la ciudad mariana. Momento en que salen más de 18 pasos, verdaderamente obras de arte, adornadas de bellos arreglos florales como pide la ocasión que se celebra. Indudablemente esta procesión y las subsiguientes no tienen nada que envidiar a otras de mayor fama en el país; cabe anotar que, al menos cinco de sus pasos son tallas en madera con más de cien años y representan los cinco misterios dolorosos del Santo Rosario.

Para el Jueves Santo antes de iniciar el Triduo Pascual, en horas de la mañana, se celebró excepcionalmente una eucaristía en el Santuario Mariano Nacional, debido a la gran afluencia de peregrinos caminantes y ciclistas, venidos desde varias poblaciones, de Cundinamarca especialmente. Las naves de la basílica fueron insuficientes para albergarlos a todos, así que muchos de ellos participaron desde el atrio; sus pies cansados y en muchos casos sangrantes hablaron de esta caminata de penitencia; se resalta que, hacía tres años no venían a ver a la Virgen.

El mismo Jueves Santo en la Cena del Señor, en la celebración eucarística se recordó el lavatorio de los pies, la institución del sacerdocio, de la eucaristía y el mandamiento del amor; los templos a reventar por los feligreses fue la constante en todas partes. La elaboración de los monumentos y sus mensajes estuvieron como siempre a la altura, obras de arte y siempre dignos para la reserva eucarística y la adoración de los fieles; se desataca el monumento de la Parroquia de San Martín de Porres de Cúcuta por su originalidad y por ser verdaderamente monumental. Igualmente, el de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario − La Renovación en Chiquinquirá, por su buen gusto en la decoración y por su monumentalidad; ambos realizados en el presbiterio. La hora santa, sin lugar a dudas, se lleva todos los aplausos por su preparación y profundidad espiritual.  Lo realizado en las Parroquias de San Francisco de Asís de Riohacha, de Santo Tomás de Aquino de Medellín y el Monasterio de Santo Ecce−Homo, fueron sinónimo de gran recogimiento y respeto en la adoración, frente a sus propios monumentos tal como piden las rubricas para este día.

El Viernes Santo de la Pasión del Señor, las parroquias y los demás centros pastorales de la Provincia, iniciaron muy temprano con el recorrido del viacrucis por las calles de sus jurisdicciones y haciendo las respectivas paradas en las bellas estaciones preparadas por las familias o por el comercio. Pero dos viacrucis sobresalen por llevar a cabo y a plenitud la pastoral de multitudes, esto por su gran organización y la participación de miles de fieles de las mismas parroquias y de otras vecinas; son en su orden: la Parroquia de Jesús Buen Samaritano de Soacha con un recorrido largo por las calles de Cazuca y otros barrios, un viacrucis muy alegre con la presencia de más de cinco mil personas. La Parroquia de La Renovación y su tradicional viacrucis por los caminos de la Vereda Córdoba Alto donde participaron miles de personas entre campesinos, habitantes de Chiquinquirá y visitantes de poblaciones vecinas; se calcula la presencia de unas cuatro mil personas que llegaron hasta el mirador donde se levanta una gran cruz.

El viacrucis de la Parroquia de Santa María Virgen de Campo Dos en Tibú destaca un buen guion acorde a las realidades de sus habitantes. Es un viacrucis netamente campesino, con gran riqueza simbólica y de profundo recogimiento y verdadera alegría espiritual, aunque no es multitudinario, están los que deben estar, los que saben a lo que van y celebran a sus víctimas en su caminar. En el Monasterio de Santo Ecce−Homo, un viacrucis muy cercano a los fieles, a la población campesina y a los turistas; silencioso y piadoso. La Parroquia de Santo Domingo de Tunja, como siempre, supo integrarse a las procesiones de la arquidiócesis y a la tradición de la Semana Santa más antigua de la nación. Por último, los viacrucis dramatizados y de larga tradición de las Parroquias de San Francisco de Riohacha y San Luis Bertrán de Barranquilla.

La celebración de la Pasión del Señor, el viernes en la tarde, fue impecable en todos nuestros templos, pero se resalta la liturgia de las parroquias de Cristo Rey de Bucaramanga, de Santo Domingo de Tunja y Nuestra Señora del Rosario de Villa de Leyva, muy familiares y cercanas a los fieles, buena predicación y sobre todo los espacios se prestaban para esta liturgia con la escucha de la Pasión y la adoración de la cruz.

El sermón de las siete palabras y el descendimiento, son celebraciones que entre nosotros conservan un alto contenido de religiosidad popular, donde se constata la participación de clérigos y laicos comprometidos en la tarea pastoral. Se escucharon muy buenos sermones de los labios de los predicadores, en la Parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bogotá, en el Santuario Mariano Nacional de Chiquinquirá y la Parroquia de Santo Tomás de Aquino de Medellín. Sermones llenos de vida y reflexión, sermones que supieron llegar a los presentes, sermones que denunciaron los pecados de nuestro pueblo y sermones cargados de una teología relacional para con la realidad que muchos de los asistentes están viviendo. La ceremonia en el acto el descendimiento, por su sobriedad e invitación a la oración y la piedad, se vivió en los sentimientos de los que estaban presentes en la Parroquia de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Bogotá y en el Santuario Mariano Nacional. La procesión con el santo sepulcro, solemne en Chiquinquirá, Cúcuta y Bogotá.

La celebración mariana de la Soledad, a muy tempranas horas del Sábado Santo en la Vigilia Pascual, acentuó nuestros sentimientos marianos en las parroquias de Santo Domingo de Villavicencio, Nuestra Señora del Rosario de Villa Leyva y de Santo Tomás de Medellín. Es impresionante el amor por la Virgen María en estos lugares y el cariño con que nuestros frailes supieron atender esta devoción.

La Vigilia Pascual, el fuego, la palabra y el agua; las sombras y las luces, los canticos y sus aplausos; las campanas, el gloria, el pregón pascual y el Aleluya, todo conjugado en la alegría de volverse a encontrar en torno a la eucaristía; los templos colmados de vida en una sola confesión de fe: las más animadas y alegres en Barranquilla, Cazuca, Cúcuta y Riohacha; las más concurridas en Nuestra Señora de Chiquinquirá en Bogotá, Cristo Rey de Bucaramanga y la Basílica de Chiquinquirá. Muy solemnes en Medellín, Villavicencio y Santo Domingo de Bogotá; muy recogidas y litúrgicas en Santo Ecce−Homo, Tunja y en La Renovación. Muy expresivas y simbólicas en Campo Dos y Villa de Leyva.

Y el domingo las procesiones con el resucitado y la euforia de los fieles en todas las parroquias y  templos de la Provincia. ¡Felices Pascuas de resurrección!



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