1. Porque
tu Hijo ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido (Lc
19,10)...
2. Porque
completabas en tu cuerpo lo que faltaba a la pasión de Cristo
(Col 1,24)...
3. Porque
tú sufrías el rechazo que padeció tu Hijo,
pues "vino a los suyos y los suyos no lo recibieron" (Jn 1,11)...
4. Porque
tu Hijo "en su pasión no devolvía el insulto ni profería
amenazas, antes se ponía en manos del que juzga justamente"
(1Pe 2,23)..
5. Porque
Jesús, siendo Hijo, con lo que padeció aprendió
la obediencia (Heb 5,8)...
6. Porque
Dios perfeccionó por el sufrimiento al que iba a guiarnos
a la salvación (Heb 2,10)...
7. Porque
tu Hijo ofreció sus espaldas a los que lo golpearon, y sus
mejillas a los que mesaban su barba (Is 50,6)...
8. Porque
tu Hijo no escondió su rostro a insultos y salivazos (Is
50,6)...
9. Porque
tú compartiste con alegría los padecimientos de Cristo
(Col 1,24; 1Pe 3,14)...