¿por qué sigue siendo la plegaria profunda de centenas
de millones de católicos alrededor del mundo?
La historiografía tradicional suponía
que este tipo de secuencia era de origen Oriental. De una raíz
indiana shivaita, el mundo islámico habría traído
la costumbre de recitar los 99 nombres de Aláh sirviéndose
de apropiadas cadenitas de 99 bolitas. Un desarrollo similar en
el mundo Budista y con posibles influencias musulmanas fue traído
a conocimiento de Europa por Marco Polo. Los cruzados, según
esta hipótesis historiográfica, habrían importando
a Occidente y adaptado a la plegaria cristiana una práctica
de origen Oriental. Hoy, sin embargo, una hipótesis formulada
al final del siglo pasado encuentra amplias confirmaciones y ningún
estudio duda de la existencia de cadenitas utilizadas para la
plegaria en el mundo cristiano desde los tiempos de los Padres
del desierto, en los Siglos III y IV después de Cristo,
mucho antes de las cruzadas.
Cadenitas
que se parecen a nuestros rosarios pertenecieron a Gertrudis,
hija de Pipino de Francia, muerta en el año 659, y a Lady
Godiva de Coventry, muerta en el año 1041.
El
uso de instrumentos para llevar la cuenta de plegarias repetidas
es más antiguo que la misma "Ave María", cuyo origen
se remonta al siglo VII, y que se afirma en su forma actual alrededor
del año 1000.
Parece
que las cuerdas con nudos fueron inicialmente utilizadas para
repetir un cierto número de veces el Padre Nuestro, de
haí se deriva el nombre "Pasternoster" atribuido a un antepasado
de nuestras camándulas. Cesario de Heistebach (1180- 1240)
alaba las virtudes de una matrona que tenía la costumbre
de recitar regularmente cincuenta Ave Marías e historias
similares se vuelven relativamente comunes entre los Siglos XII
y XIII. Los laicos usan coronas o rosarios - "zaplet" en alemán
u "hoedekins" en flamenco- de cincuenta, cien o ciento cincuenta
Ave Marías; los religiosos y las religiosas van más
allá, como las dominicas del convento de Unterliden en
Alemania, que en el Siglo XIII se comprometían a rezar
mil Ave Marías por día y dos mil en los días
de fiesta. No hay duda, por lo tanto, que la práctica de
rezar más veces la misma plegaria sirviéndose de
instrumentos apropiados sea de origen muy antiguo en el mundo
cristiano, que no dependa de la influencia islámica y que
fue sin duda utilizada para repetir el Ave María por lo
menos desde el Siglo XII.
Específico
del Rosario es, de hecho, el acoplamiento simultáneo de
una secuencia de Ave Marías y de una serie de meditaciones
sobre la vida de Jesucristo y de la Virgen. Los historiadores
coinciden en que el Rosario representa una evolución de
los salterios de la Beata Virgen María, donde venían
primero los ciento cincuenta salmos con antífonas histológicas
y marianas, y después solo antífonas acompañadas
de un Padre Nuestro o de una Ave María.
Una
versión tradicional difundida en el mundo católico
hasta finales del Siglo XIX atribuía la invención
del Rosario meditado a Santo Domingo de Guzmán (1170 -
1221). Por cerca de un siglo, del año 1880 hasta el año
1977, los historiadores siguieron a Thomas Esser, según
el cual la atribución tradicional a Santo Domingo es el
resultado de una confusión con otro Domingo, un ermitaño
de Treviri llamado Domingo de Prusia (1384-1460), que vivió
dos siglos después del fundador de la Orden y que sería
el verdadero "inventor" del Rosario. Sin embargo, en 1977 Andreas
Heinz descubrió un manuscrito con un Rosario meditado cien
años anterior al de Domingo de Prusia y aparentemente ignorado
por éste último, a pesar de la proximidad geográfica,
y recitado por los monjas cistercienses de Santo Tomás
de Kyll, distante aproximadamente cincuenta kilómetros
de Treviri, alrededor del año 1300.
La
versión del Rosario de Domingo de Prusia era bien distinta
de la que conocemos hoy: contenía cincuenta meditaciones,
una por cada Ave María, pero para los fieles más
sencillos era todavía demasiado difícil. El dominico
Alano de Rupe (1428-1475) alegaba que cincuenta Ave Marías
eran muy pocas, pedía por lo menos ciento cincuenta y no
le gustaba el nombre "Rosario" adoptado, pero no inventado, por
el ermitaño alemán, al que culpaba de traer a la
memoria la literatura moderna que asociaba la rosa al amor profano.
Sin embargo, los fieles se encargaron de asegurar la permanencia
del nombre "Rosario" hasta nuestro días.
Cuándo
exactamente hayan sido adoptados por primera vez los quince actuales
misterios a los cuales corresponden ciento cincuenta Ave Marías,
no es claro entre los historiadores. Se cree que el método
actual hubiese sido acuñado en Basilea hacia el año
1475. El Rosario se introduce en las comunidades religiosas, al
interior de la reforma, en los "observantes" del siglo XV, un
fenómeno que alcanza las Órdenes religiosas más
importantes y que se propone reaccionar a los abusos de la época
más tarde denunciados por Lutero y superados en parte por
la Reforma católica en el concilio de Trento. Si el Rosario
rezado a cambio de un estipendio corresponde a una "teología
de las obras" que hiere hoy nuestra sensibilidad , el éxito
no dependió de estos abusos sino del deseo de los laicos,
y de no pocos religiosos, de meditar de una manera disciplinada
y sintética toda la historia de la salvación.
Lo
poco que se les pedía a los fieles, un cuarto de hora de
plegaria meditada al día, comparado a lo mucho que las
cofradías prometían, atraía paradójicamente
la atención sobre la centralidad de la fe y sobre la gratuidad
de la gracias. Estos son los motivos por los cuales el Rosario
aguantó las críticas de sus detractores y los abusos
de algunos de sus incautos promotores, conservando en la piedad
católica el papel central que todavía tiene en nuestros
días.
Fray
Carlos Mario Alzate Montes, O.P.
BREVE
HISTORIA DEL ROSARIO
El Rosario es una meditación
de los Misterios de la Vida de Cristo, alternada con la recitación
del Padrenuestro, Ave Marías y gloria. Este es, en sustancia,
el Rosario de la Virgen María, predicado por Santo Domingo
de Guzmán y los Frailes Dominicos.
SANTO DOMINGO DE GUZMÁN,
nace en Caleruega (España) hacia 1170. De estudiante vende
sus libros para ayudar a los pobres. Siempre hablaba con Dios
o de Dios. Hombre de oración, estudio y predicación
que por mediación de la Virgen María, funda la ORDEN
DE PREDICADORES. Murió en Bolonia (Italia) el 6 de agosto
de 1221. Y sus hijos los FRAILES DOMINICOS, estamos en el Santuario
Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá,
desde 1636, predicando el Evangelio y la salvación de los
hombres.
«La orden de
Predicadores, junto con toda la Iglesia, celebra las maravillas
obradas por Dios a favor de los hombres, en la contemplación
devota de los misterios de la vida, Pasión, muerte y Resurrección
de Nuestro Señor Jesucristo, con María su Madre,
que es para nosotros ejemplo de meditación en las palabras
de Cristo y de docilidad en la propia misión» (LCOn-67,ll).
Entre los Dominicos
que han tenido gran influjo en la difusión de Rosario,
se debe mencionar ante todo al venerable Alano de la Roche (1428
-1478) que definió su estructura y propagó su práctica.
La estructura definitiva se la dio el Papa Dominico Pío
V. Cfr. Introducción fiesta de la Virgen del Rosario (breviario
Dominicano).
La fiesta de la Virgen
del Rosario, fue instituida por el Papa Pío V, el 7 de
Octubre de 1.571. Victoria atribuida a la Madre de Dios, invocada
por la oración del Rosario.
Es digno de resaltar
a los Papas León XIII, San Pío X, Pío XI,
Pío XII, Juan XXIII, Pablo VI y Juan Pablo II, que por
medio de exhortaciones y Encíclicas, han recomendado orar
con el Santo Rosario.
El Papa Pío
XII dijo: «Colombia, es jardín Mariano, entre cuyos
santuarbs domina, como el sol entre las estrellas, Nuestra Señora
de Chiquinquirá».
El Papa Pablo VI, escribió:
«esta corona de oraciones es como un compendio excelente
del evangelio, y por lo tanto, forma extraordinaria de la piedad
de la Iglesia». (Exhort. Recurrens mensis. Oct. 7-101969).
El Papa Juan Pablo
II, se ha caracterizado por su devoción personal a la Virgen
y su confianza en el Santo Rosario. Él con cartas, discursos,
la oración cada mes del Santo Rosario en Radio Vaticana
y la visita a los Santuarios Marianos, han demostrado al mundo
su amor incondicional a la Madre del Salvador, y Redentor del
mundo. Y nos dice:
«El Rosario es
mi oración preferida. Oración maravillosa en su
sencillez y en su profundidad. En esta Oración repetimos
muchas veces las palabras que la Virgen María escuchó
de boca del Ángel y de su prima Isabel. A estas palabras
se asocia toda la Iglesia