Diócesis de Cúcuta y Ocaña recibieron la visita de la Reina y Patrona de Colombia

|  abril 17 DE 2019  |

Luego de su paso por la arquidiócesis de Nueva Pamplona, la misión pastoral de centenario continúa recorriendo Norte de Santander. Esta vez nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá visitó las jurisdicciones eclesiásticas de Cúcuta y Ocaña llevando un especial mensaje de renovación.

Del 30 de marzo al 2 de abril la Madre de todos los colombianos recorrió la capital nortesantanderana bajo un ambiente de esperanza para todos los habitantes de la ciudad, especialmente para la población venezolana que ha tenido que abandonar su país en busca de mejores condiciones de vida.

El primer día de su visita en Cúcuta Nuestra Señora fue recibida en el puente la Garita por la comunidad del municipio de los Patios. Luego del rezo del Santo Rosario partió hacia la catedral de San José de la misma ciudad donde fue acogida por monseñor Víctor Manuel Ochoa Cadavid, obispo de esta jurisdicción eclesiástica. En su homilía en prelado recordó el acontecimiento de la renovación y resaltó la presencia de María en la historia colombiana, de cómo Chiquinquirá ha sido tierra predilecta desde tiempos antiguos y bendecida por la mano divina de Dios.

“En la imagen preciosa de María hay una profunda enseñanza de renovación: lo que está oculto aparece; en lo que ha perdido su valor y precisión, la virgen se manifiesta, se resplandece y aparece ante nuestros ojos, así debería pasar en nuestras vidas. En nuestro país hay una invitación para que lo que aparentemente está escondido aparezca. Ella es misionera de paz, es la esperanza que le falta a Colombia y la justicia social de la que carece nuestra patria. María cumple el plan de Dios”, señaló monseñor Víctor Manuel.

Sumado a esto, resaltó que María es una Madre que nos ama y que esta visita es una peregrinación de esperanza y de compromiso con nosotros mismos y con el otro.

No olvidó a Venezuela y la violencia por la que atraviesa la región del Catatumbo: “nuestra región vive una crisis profunda, a pocos kilómetros de aquí hay desplazados en Tibú y a pocos metros tenemos el drama terrible de cuanto sucede en Venezuela. En este caminar aparece Cristo en los brazos de María santísima con la solución, Ella”, aseveró el prelado.

Parroquia San Martín de Porres y lucernario por la paz

En su segundo día en Cúcuta el lienzo peregrino visitó la parroquia San Martín de Porres de los frailes dominicos. Durante su estadía centenares de feligreses se acercaron a este lugar para contemplar a la Reina y Patrona de Colombia.

En un pequeño acto mariano organizado por Fray Camilo Villamizar Amaya, O.P, párroco y la comunidad del sector, la Virgen de Chiquinquirá recorrió algunas calles de la ciudad en una plegaría por la paz.

Con faroles, linternas y velas los ciudadanos pidieron por su ciudad y con cada Ave María elevaron una plegaria a Nuestra Señora del Rosario por Venezuela, la reconciliación y la renovación que necesita Colombia.

Su encuentro con los migrantes y ancianos

Antes de partir para Ocaña la Reina y Patrona de Colombia visitó la casa de paso Divina Providencia, centro que es atendido por la diócesis de Cúcuta donde ofrecen diariamente 4.000 almuerzos a personas en condición de vulnerabilidad, especialmente a migrantes venezolanos que llegan hasta este lugar con el fin de recibir no sólo alimentos, sino servicios de peluquería, aseo y atención médica.

Los frailes dominicos encargados de esta misión pastoral, compartieron con la población venezolana una mañana de oración y esperanza a través de María.

Luego de su paso por la Casa Divina Providencia, el turno fue para el ancianato Rudesindo Soto, que es atendido por las hermanas Santa Teresa de Jornet de Cúcuta.

Con estas actividades la misión pastoral del centenario dejó la diócesis de Cúcuta, dejando un mensaje claro de esperanza y fortaleza para todos sus habitantes.

Llegada a Ocaña

El municipio de Ábrego fue el encargado de darle la bienvenida a la Madre de los colombianos. En una Eucaristía campal presidida por monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, obispo de la diócesis de Ocaña, se dio inicio a esta visita por este territorio de Norte de Santander.

“Tenemos la obligación de recibir a María en nuestros hogares, en nuestra vida y en nuestro entorno, para que Ella como en Caná nos enseñe a hacer lo que el Señor nos diga, que no es más que amar al otro”, aseguró monseñor Gabriel en su homilía.

Durante su estancia en esta jurisdicción eclesiástica el lienzo peregrino recorrió los territorios de La San Juana, El Alto del Pozo, La Ermita.

“Ella me ha hecho tantos milagros. Me sanó de mis piernas, el dolor era terrible, tanto que me hacía llorar, pero gracias a la novena que todos los días le hacía a Ella me sanó. Aparte me ha hecho otros tantos milagros. Por eso la adoro”, relató Edilma Navarro, feligresa devota de Ocaña.

Como Edilma, centenares de feligreses se acercaron a la catedral de Santa Ana de esta jurisdicción eclesiástica con el fin de nos sólo pedir, sino agradecer a la Virgen de Chiquinquirá tantos favores recibidos.

Una agenda especial para una visita especial.

Durante dos días Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá visitó varios lugares entre ellos el monasterio de las Hermanas Dominicas Contemplativas de Ocaña y la parroquia la Inmaculada que se ubica al norte de la ciudad.

Uno de los momentos más emotivos se vivió en este último lugar donde al finalizar la eucaristía la comunidad parroquial de la inmaculada rindió un especial homenaje a la Virgen Renovada de Chiquinquirá a través de serenatas, bailes y una dramatización del acontecimiento de la renovación ocurrido el 26 de diciembre de 1586.

Estas expresiones artísticas por parte de los feligreses fueron una muestra del cariño de los ocañeros a la Virgen María. De esta manera se cumplió el día número 16 de esta peregrinación pastoral que partió de Chiquinquirá el 20 de marzo y que concluirá el próximo 10 de abril con la visita a la diócesis de Barrancabermeja.

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