
A
lo largo y ancho de toda nuestra geografía nacional,
innumerable multitud de Hermanas Dominicas trabajan incansablemente
en la labor de la evangelización, encarnando con
tenacidad y valentía el Ideal que nos dejase para
la posteridad Nuestro Padre Santo Domingo, ser verdaderos
predicadores de la Palabra de Dios, incendiando el mundo
con la antorcha del evangelio y dando testimonio de aquella
verdad que estudiamos, que oramos y que compartimos en comunidad,
Jesucristo.